Sobre tres valles discurre la ruta Fanlo-Fiscal que realizamos 24
integrantes del Club de Montaña Nabaín y del Club Atlético
Sobrarbe, celebrando así el Día de las y los Senderistas. Las
laderas de Vallivió, el Chate y La Solana protagonizan este
recorrido que culmina junto al Ara.

Arrancamos, junto a
Fanlo, en la carretera, justo donde parten sus aguas las cuencas del
Cinca y el Ara, de las que son tributarios los valles mencionados. El
pueblo está tranquilo. Empezamos a ascender suavemente por pista
que, pasando por la falda Este de Os Pundarrons, alterna
bosque y prados. Dejamos a nuestra izquierda el camino de Zeresuela,
y siempre hacia el Sur llegamos a la Punta d’a Rayuala, un
mirador excepcional hacia Buerba y Vió, Hacia Cotiella y Peña
Montañesa, hacia Treserols y las cumbres del Parque Nacional
de Ordesa, y hacia Tendeñera y Telera, al Oeste. Allí encontramos a
dos caminantes. Serán los únicos que veamos en los 24 kilómetros
de recorrido que tiene esta jornada.
Volvemos al camino.
Un tupido bosque nos acompañará en todo este tramo que surca las
laderas del valle del Chate. Los pinos visten las laderas hasta el
río, que discurre 500 metros de desnivel más abajo camino de
Sarvisé. Un corzo cruza nuestro recorrido entre los caminantes de
nuestro grupo. Algunas setas anuncian el otoño en los márgenes de
nuestra ruta. Vamos ‘costera’ abajo flanqueando el tozal de
San Chinés y la Punta Comiello -que nos traen a la
memoria algunas salidas realizadas con nuestro recordado José Ramón
Monclús-.
Justo al Norte de
esa cumbre el camino hace un quiebro y se encamina, bajo las
Collatiallas, hacia el Cuello de Burgasé. Pero antes haremos
una breve parada. En un empinado claro del bosque se encuentra la
Caseta d’a Chunta, donde “se chuntaban”
representantes de los pueblos de Vallivió y de La Solana,
para acordar todo lo relativo al aprovechamiento de pastos, como los
de Góriz, que compartía. Todos tenían una buena caminata hasta
este lugar. Los imaginamos puliendo diferencias y trabando amistades,
con una bota de vino y un buen almuerzo.
El Cuello de
Burgasé, con una pradera preciosa y un pluviómetro de otros
tiempos, es punto de inflexión de la ruta. A partir de aquí
dejaremos las laderas orientadas al norte, por las de La Solana, que
miran al Sur. La vegetación y la humedad del terreno cambian.
También el paisaje.
Comenzamos el
descenso. Dejamos a un lado el camino a Burgasé y nos dirigimos a
Cájol, combinando pista y sendero. En este lugar, que se quedó sin
habitantes a principio de los sesenta como consecuencia del proyecto
del embalse de Jánovas -que nunca llegó a construirse- y de las
repoblaciones de pinos que le acompañaron, a duras penas se
mantienen muchas de sus construcciones. Pero la vida no ha
desaparecido. Gallinas, huertos, utensilios y algunos tejados en buen
estado dan testimonio de que, en sus dos barrios, algunos nuevos
habitantes continúan tratando de hacer su vida, seguramente con
muchas dificultades y una gran austeridad.
No podemos
detenernos demasiado. El camino es largo. Seguimos hacia el Suroeste
remontando hasta la ermita de Santiago, que nos deja ver muchos
núcleos de La Solana. Desde allí vamos descendiendo hasta Sasé.
Reposamos en su plaza, junto a la fuente y al abrevadero, al pie de
la torre de su iglesia. Alguna casa está habitada. Otras muestran
ecos de haberlo estado no hace mucho. Saludamos al vecindario. Y
continuamos el descenso por el camino, que nos llevará a Fiscal; y
que, antes, nos regalará vistas de los pueblos que se asientan junto
al Ara, desde Albella, a Borrastre, pasando por Ligüerre o San
Juste. Alcanzamos la estrecha carretera nacional 260 unos cientos de
metros antes de Fiscal, justo en una curva -que quizá requeriría
alguna señal de advertencia para los conductores-.
Ya en nuestro
destino, junto el Ara, y mirando hacia Canciás, celebramos la ruta,
y pensamos otras nuevas. En torno a 24 Km, más de 1200 m de desnivel
negativo y cerca de 700 positivos componen este variado recorrido,
marcado como PR-Hu 42, y bautizado como “Camino de la Solana”,
con el que hemos participado en el Día del Senderismo promovido por
la Federación de Montaña. Muchas gracias a Kuki por prepararlo
Juan Rodríguez
Bielsa (Club de Montaña Nabaín)
