Una treintena de
caminantes del Club de Montaña Nabaín y el Club Atlético Sobrarbe
nos dábamos cita, en una soleada mañana, para desentrañar algunos
de los secretos que cuenta la naturaleza -sabiendo
leerla- en el valle de Barrosa. El naturalista José Miguel Navarro guió la ruta. Realizamos esta salida interpretada
en el marco del programa conjunto entre ambos clubes.
Ahí
va la crónica de Begoña Campo, con fotos de Manuel Hernández,
Susana Bellosta, Javier
Barco y Jesús
Bailo.
Con un compás
para tatuar cejas
La mochila de José
Miguel Navarro, naturalista y persona profundamente curiosa, es
mágica. De allí salen constantemente artefactos sorprendentes, como
un microscopio que conectado a la pantalla del móvil nos muestra en
detalle la superficie rugosa de los líquenes sobre una roca viva,
que lentamente, porque no tienen prisa, a lo largo de millones de
años, y en complejos procesos simbióticos, irán deviniendo en
musgos, en hierbas, en arbustos, en árboles, y de esa forma y con la
naturalidad tan cordial de José Miguel, ya hemos llegado a saber
cómo se han formado los bosques en los Pirineos. Y cómo estas
montañas se levantaron antes tras el choque de las placas teutónicas
hace 65 millones de años.
Porque de eso trata
nuestra caminata de esta mañana de mayo en Barrosa, de aprender de
las explicaciones de JM Navarro con lo que vemos en el camino. Según
él, la primavera allí, este año viene tardana, faltan muchas
flores, pero aún así paramos cada dos pasos, porque todo tiene
algún interés. Nuestro cuaderno de naturalista se va llenando de
clases magistrales de botánica, medicina, mitología, geología,
patrimonio, etnografía, creencias y religiosidad, historia…
Estamos en una zona
de transición entre el piso montano al subalpino y por eso vemos
pinos silvestres y negros y abetos que están en su crecimiento de
primavera. Como tenemos el río al lado, la humedad permite vivir a
los abedules, de los que aprendemos que también respiran por el
tronco, y de los que los romanos utilizaban la corteza para escribir,
además de todo el aprovechamiento que en los países nórdicos
hacen de este árbol.
Por donde pasan las
vacas y dejan rastro es fácil que crezcan las chordigas, que nos
atrevemos a comer sin miedo después de romper las vesículas , ahora
ya sabemos que podemos hacer con ellas tortilla, ensalada, sopa,
verdura. El sauce cabruno igual en otro tiempo nos hubiera aliviado
el picor de las ortigas o un dolor de muelas, porque de su corteza se
puede aislar el ácido acetilsalicílico; ahora con una aspirina que
tiene la misma composición ya nos apañamos. Pero, ojo, JM Navarro
nos advierte y mucho de las plantas menos simpáticas, las tóxicas
que se nos pueden llevar al otro mundo y que ni los pajaricos ni
otros animales se miran, como la Teta de cabra o Helleborus Foetidus
o Marihuana de los tontos, venenosa sí, pero muy aguda, con un
mecanismo termogénico para atraer a los insectos antes que ninguna.
Y hablando de peligros, cuidadín dónde nos sentamos, así que saber
diferenciar una culebra de una víbora nos puede venir muy bien, y
saber hacer un torniquete en el lugar adecuado también. JM Navarro
lleva uno en esa mochila caja de sorpresas, de donde en otro momento
saca un compás para tatuar cejas, con el que nos vamos a acercar a
ese misterio de la Naturaleza que es la proporción áurea, que se
repite constantemente en las hojas, en los árboles, en las flores,
en nosotros mismos, en la manera de ordenar y ordenarnos con
proporción y armonía.
Acebo, pulgones,
manzaneras, cereceras, violetas, serbal, ardillas, tipos de
rocas…tantas cosas que vimos y aprendimos. Muchas recomendaciones,
libros, la aplicación Merlín para saber qué pájaro canta…
Muchas preguntas que nos hacían discurrir, por ejemplo, a ver qué
os parece ésta: ¿por qué la clorofila es verde? Tendréis que
venir a las próximas salidas con José Miguel, un lujo.
Begoña Campo
Más fotos, de nuestro compañero Manuel Hernández https://photos.app.goo.gl/Xf5sFZ3gJBeeXnGw5