Fin
de semana en Aránzazu-Aitzgorri. 2-4 de octubre de 2026
“No
me digas que llevamos 4 meses de sequía y va a empezar a llover
justo este fin de semana...…”.
Este era el pensamiento más o
menos instalado en la mente de los 44 mendizales (1) del
Club
de Montaña
Nabaín
y el
Club Atlético Sobrarbe que nos habíamos dado cita en Aránzazu
(Gipuzkoa) para pasar el fin de semana en el Parque Natural
Aitzgorri-Aratz. El objetivo, como siempre, hacer montaña, conocer
la zona y expandir horizontes y, por supuesto, mantener vivas las
amistades y confraternizar. Tras alguna que otra pérdida por el
camino, el viernes por la tarde-noche logramos llegar todos a nuestro
alojamiento, la fonda Sindika, y dar cuenta de la cena mientras
barajábamos diferentes opciones de la excursión del sábado, que no
era otra que la clásica subida al Aitzgorri por las campas de Urbía.
La meteo tendría la última palabra.
Momento de la salida. Foto de Esteban Urriolabeitia
El
sábado salió bueno (¡sorpresa!), así que recogimos a Vicente,
reciente incorporación del Club Nabaín
llegado desde Vitoria , y salimos todo el grupo [con Vicente, 45] a la hora establecida
(8:30) desde la Sindika rumbo a Urbía. El camino sale por la
izquierda de la fonda, es muy cómodo, ancho y de poca pendiente, y
enseguida se adentra en un denso hayedo que no dejaremos hasta la
fonda de Urbía (ahora cerrada por reformas). Por el camino pasaremos
por la fuente de Erroiti, donde, según la leyenda, un pastor
(Rodrigo de Balzategi) encontró una imagen de la Virgen entre
espinos. Este hallazgo fue el origen del nombre de Aránzazu y de la
tradición religiosa en el lugar, que comenzó levantando una pequeña
ermita a mediados del siglo XV y ha llegado a la construcción de la
basílica actual en el último tercio del siglo XX. Siguiendo Erroiti
arriba, y siempre bajo la mirada de las hayas, remontamos hasta el
collado de Elorrola, desde donde vemos ya el objetivo del día, un
imponente muro calizo que va desde la cima de Arbelaitz hasta el
Aitzgorri, en ese momento coronado por una nube (ay, esa nube...).
Elorrola da paso a las campas y fonda de Urbía, a las que llegamos
bajando una preciosa alameda.

Campas
de Urbía con el Aitzgorri (sí, el de la nube) de fondo. Foto de
Manuel Hernández
En
la fonda de Urbía tomamos la primera decisión del día. La mitad
del grupo (23) acomete la subida a Aitzgorri, a la vista del buen
tiempo, mientras que la otra mitad (22) elige un plan en teoría más
tranquilo, siguiendo la GR120 hasta el túnel de San Adrián. Visto
lo visto después, los GPS dijeron que el recorrido
suave-resultó-que-no-era-tan-suave, para que te fíes de las
lecturas rápidas de los mapas. Así pues, tras un breve almuerzo nos
separamos los dos grupos nada más abandonar la fonda, a la derecha
hacia Pagobakoitza y San Adrián, y a la izquierda hacia la majada de
Arbelar.
El camino hacia el Aitzgorri ahora sube en fuerte pendiente,
primero por pista y luego por sendero tallado en la caliza y pulido
por el paso de la gente. Nosotros vamos subiendo, nos cruzamos con
los que bajan de haber hecho noche en el refugio de cumbre (apa!
apa!), sopla un viento del norte que nos refresca, pero la nube no se
mueve, no señor. Un poco antes de llegar a Kanalaundi una parte del
grupo decide subir a Aketegi (1549 m), techo de la sierra, y hacer la
cresta hasta Aitzgorri (1528 m). En Kanalaundi, lo que debería haber
sido una vista vertiginosa hacia el valle de Zegama con más de 1000
metros de vacío, queda amortiguada por la niebla, y el blanco lo
ocupa todo. Menos mal que somos gente con una gran fe, y todos
creyeron que allí debajo había un paisaje de escándalo. Desde
Kanalaundi hasta Aitzgorri vamos con mucho cuidado, todo está muy
pulido y mojado, y los patinazos son frecuentes. Finalmente, tras
poco más 3 horas y media llegamos todos sanos y salvos a esta cumbre
emblemática, referencia de muchas generaciones de montañeros, e
incluso morada temporal de la diosa Mari en sus múltiples cuevas de
la cara norte.

Cumbre
del Aitzgorri (2). Foto de Oscar Gimeno
Almuerzo
y salida, la niebla nos refresca y el camino aún tiene muchas etapas
que visitar. Sandra, Dani y Elena vuelven a Urbía por el camino de
subida, ¡buen viaje! Nuestra bajada nos encamina hacia el túnel de
San Adrián por el camino del Calvario, y prometía estar peor que la
subida, menos mal que no fue así. Y en la primera parte de la
bajada, ocurre el milagro: se abren las nubes y dejan ver por un
corto espacio de tiempo el valle de Zegama desde Beasain hasta
Otzaurte. Más al norte Gipuzkoa seguía bajo la niebla y, aunque se
intuía el paisaje, era la imaginación la que lo completaba. Tras
esta recompensa, seguimos bajando por el increíble hayedo hasta
llegar a San Adrián, no sin antes haber contabilizado unas cuantas
culadas del personal, pues la parte baja de este descenso, entre
hojas y piedras, estaba especialmente resbaladiza.
Túnel
y ermita de San Adrián. Foto de Manuel Hernández
El
buen tiempo sigue acompañando, así que hacemos la visita obligada
de la cueva-túnel de San Adrián, tomamos un bocado y, siguiendo la
calzada medieval (que no romana...) emprendemos el camino de vuelta
hacia Urbía. Nuestros compañeros de excursión habían llegado aquí
hacía buen rato y ya nos habían tomado una buena ventaja en el
camino de regreso. Justo al comienzo de la calzada, a nuestra
izquierda, encontramos la fuente de Ezkaratza, nacimiento del río
Oria, que lamentablemente estaba seca. Nunca había visto este paraje
tan seco, ¡y todavía hay quien niega el cambio! Volvemos a estar
bajo las hayas, creo que a excepción del tramo Urbía-Aitzgorri no
las hemos dejado, pero aquí adquieren especial frondosidad. Tras un
primer repecho el camino se suaviza y se encarama al cordal que
separa Gipuzkoa de Araba, dejando constancia de las parzonerías (3) existentes en esta zona aún a día de hoy, y es que la riqueza de
estos bosques y pastos es grande. La vista de la llanada alavesa es
impresionante, menos mal que aquí la niebla no nos escamotea el
espectáculo. El camino va girando resueltamente hacia el noroeste,
con subidas y bajadas suaves pero constantes, de las que uno no toma
conciencia por la belleza del entorno hasta pasado un buen rato, y es
que el desnivel acumulado sube y sube. ¿Pero esto no se acaba nunca?
resuena en nuestras cabezas....

Calzada
medieval. Foto de Javier Barco
Por
fin, tras dejar atrás el refugio de Peru-Saroi, avistamos la fonda
de Urbía. Parada, fotos, comentarios, descanso... El resto de la
excursión es ya un dejarse caer hasta Aránzazu, donde nuestros
compañeros de la excursión “suave-pero-no-tan-suave” nos llevan
varios txakolis de ventaja, circunstancia a la que empezamos a poner
remedio de forma casi inmediata.
¿Llovió
finalmente? Por supuesto, que nadie lo dude. Pero nos cogió de
visita en la Basílica. Imprescindible visitar tanto la propia
Basílica como la Cripta, dos maravillas del arte diseñadas por
genios como Oteiza, Chillida o Basterretxea. Refugiados en los
porches era un gusto ver caer el agua que, por fin, irá llenando
nuestras sierras. De momento, esa noche, nos fuimos a dormir
reventados pero satisfechos.
El
domingo amaneció aún con mejor cara, hasta se veía algún trozo de
cielo azul y algún rayo de sol. La visita a la cueva (“el ojo”)
de Aitzulo y la subida a Orkatzategi programada para ese día
prometía mucho. Tras organizar los coches para partir hacia Araoz,
la ley de Murphy volvió a llamar a nuestra puerta: “nuestro coche
no arranca, estamos sin batería”. Numerosos intentos de arranque
más tarde, y con la intervención final de la grúa, despedimos a
Marta y Pilara en su vuelta a Zaragoza, y el resto bajamos a Araoz a
emprender la visita al ojo de Aitzulo. Un suave paseo de menos de 3
km desde el parking de la iglesia nos lleva a esta singularidad de la
arquitectura natural, que nos proporciona una buena colección de
fotos para el recuerdo.
Ojo
de Aitzulo. Foto de Susana Bellosta
Araoz
es además históricamente conocida por ser una de las cunas de la
escalada de alta dificultad en el País Vasco y cuenta con sectores
muy desplomados y físicos. El ojo es zona protegida y ahí no es
posible escalar, pero en los alrededores hay unas 500 vías de
escalada de diversa dificultad. No disponemos de más tiempo para
subir hasta Orkatzategi, habrá que dejarlo para una próxima visita
al País Vasco. Volvemos a los coches y emprendemos vuelta hacia los
lugares de origen, no sin antes compartir un buen menú en Pamplona y
emplazarnos ya para el próximo año.
Finalmente,
ha sido un fin de semana pleno en lo humano y en lo montañero, y lo
hemos salvado en lo meteorológico... pero sólo por unas pocas
horas, pues se ha tirado toda la semana lloviendo a gusto, como hacía
falta. A ver si salvamos la temporada de perretxikos (4)... ¡¡Hasta la
próxima, cuadrilla!!
Esteban
Urriolabeitia (Club de Montaña Nabaín)
Notas del editor
(1) Mendizales: Montañeros y montañeras, en euskera
(2) En la salida se ascendieron, casi sin pretenderlo, las tres cumbres más altas de Euskadi : Aitxuri (1551 m) y Aketegi (1548 m), que están muy próximas entre sí, y el mítico Aizkorri (1528 m)
(3) Parzonería es un término utilizado en el País Vasco para referirse tanto a un territorio compartido que no pertenece en exclusiva a ningún municipio, como a la comunidad de pueblos propietaria de ese territorio. (Wikipedia) . En la ruta recorrimos zonas de la Parzonería General de Guipúzcoa y Álava, también llamada Parzonería Mayor de Guipúzcoa.
(4) Los perretxikos son los muixardons en el Pirineo Aragonés. La Calocybe gambosa, seta de primavera muy apreciada
Más
fotos
Petri
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Manolo
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Juan
Félix
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Anabel
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