miércoles, 16 de septiembre de 2026

Cresta Espadas-Posets: ocho tresmiles y una noche en altura (Crónica montañera)

 Tresmiles jóvenes...'Otro verano a tresmil metros'

Es otra actividad del grupo joven de alta montaña del Club Nabaín

 

Ya en el mes de septiembre, cinco integrantes del Club de Montaña Nabaín nos propusimos una de esas jornadas clásicas del Pirineo: recorrer la mítica cresta de Espadas-Posets. A sus seis tresmiles añadimos las dos cumbres de las Forquetas, completando un itinerario de cerca de 24 kilómetros, unos 2.400 metros de desnivel acumulado y todo lo necesario para pasar la noche en altura.

Para cuatro de los cinco participantes, los ocho tresmiles que íbamos a ascender eran completamente nuevos. Para uno de nosotros, volver a las Forquetas también tenía un significado especial: allí había ascendido de niño su primer tresmil, antes de reencontrarse con una cresta que ya había recorrido varias veces.

Salimos temprano desde el camping El Forcallo, bajo Viadós, con las mochilas cargadas con sacos de dormir, esterillas, comida y el resto del equipo de vivac. La aproximación hasta el collado de Eriste —o collado de la Forqueta— fue larga, como cabía esperar, pero se hizo llevadera. El día acompañaba: buen tiempo, sin excesivo calor, y una subida progresiva que nos fue metiendo poco a poco en ambiente de alta montaña.

Al llegar al collado dejamos las mochilas y subimos a las dos Forquetas. Fueron los dos primeros tresmiles del día, un inicio perfecto para asomarnos al recorrido que nos esperaba y para que los cuatro compañeros que se estrenaban en estas cumbres pudieran disfrutar de sus primeras cimas de la jornada.

Recuperamos después las mochilas, perdimos algo de altura y nos dirigimos hacia el inicio de la cresta. A partir de ahí la montaña cambió por completo. La arista de Espadas-Posets es un itinerario largo y espectacular, con una geología muy particular, bloques de roca, contrastes de color y un horizonte que se abre a ambos lados a medida que se gana altura.

No todo iba a salir exactamente según lo previsto. En uno de los tramos, la colchoneta hinchable de Carlos se soltó de la mochila y cayó unos cien metros ladera abajo. Por suerte quedó detenida en una zona accesible y, con paciencia y valentía, pudo bajar a recuperarla y regresar de nuevo a la cresta con todo el equipo.

La tarde fue avanzando entre pasos de trepada, cumbres y una luz cada vez más cálida. Mientras recorríamos la arista, dos quebrantahuesos pasaron varias veces sobre nuestras cabezas. Parecían acompañarnos en silencio, apareciendo y desapareciendo sobre la cresta mientras el sol empezaba a caer.

Alcanzamos la cima de las Espadas con una decisión importante todavía por tomar. El plan inicial era continuar hasta el Posets para hacer allí el vivac, pero quedaba aproximadamente media hora de luz y calculábamos cerca de una hora de recorrido hasta la cima. Además, se distinguían numerosos montañeros en el Posets, por lo que los pocos lugares posibles para pasar la noche probablemente ya estarían ocupados. En las Espadas estábamos solos. Decidimos quedarnos allí.

La cima es pequeña y redondeada, con apenas espacio para un vivac. Encontramos los restos de una plataforma improvisada, pero no era suficiente para cinco personas. Antes de que se hiciera completamente de noche, nos pusimos todos manos a la obra y, moviendo algunas piedras sueltas, conseguimos ampliar lo justo aquella pequeña planicie para poder tumbarnos los cinco. Los frontales terminaron de resolver los últimos detalles.

La cena, a más de 3.300 metros, fue bastante mejor de lo habitual: dos tortillas de patata y longaniza. Después, bajo un cielo limpio de estrellas, llegó el silencio y el descanso. La noche no fue especialmente fría —rondaría los cuatro grados—, aunque una ligera brisa nos recordó que estábamos en plena cresta.

Las esterillas hinchables son una maravilla para un vivac así: pesan poco, apenas ocupan dentro de la mochila y permiten dormir sorprendentemente cómodo. Hasta que se pinchan, claro. Aquella noche, a dos de los participantes se les deshincharon las esterillas. Una seguramente pagó el vuelo de cien metros que había hecho por la cresta unas horas antes; la otra arrastraba un pinchazo del vivac anterior que no hubo manera de reparar. Hubo quien acabó durmiendo prácticamente sobre las piedras.

Habíamos pensado levantarnos a las siete para ver el amanecer, pero el cansancio pudo más y volvimos a dormirnos. Finalmente, sobre las ocho y media, dos montañeros que empezaban la cresta aquella mañana nos devolvieron a la realidad. Recogimos con calma, sin prisa, y continuamos hacia el Posets.

Los pasos que quedaban se resolvieron bien y, poco después, alcanzamos la cima del Posets. El contraste con la noche anterior no podía ser mayor: donde en las Espadas habíamos estado completamente solos, en el Posets coincidimos durante la hora que permanecimos allí con una treintena de vecinos catalanes. Entre el ruido, las fotos de grupo y una estelada incluida en el repertorio, nos cortaron un poco el momento de tranquilidad: por un rato aquello se parecía más a una pequeña verbena de altura que al ambiente que habíamos dejado la noche anterior. Cosas de las cumbres más populares. Con buen sol y una meteo perfecta, aprovechamos para almorzar, sacar el jamón ibérico que habíamos guardado para ese momento y disfrutar de las vistas antes de emprender el descenso.



La bajada por la vía normal del Posets nos devolvió poco a poco a otra realidad. Es uno de esos descensos que no se terminan nunca: primero la larga glera y la morrena del glaciar, monótonas y exigentes para unas piernas ya cargadas, y después el último tramo de aproximadamente hora y media por bosque hasta regresar al valle. Ya en esa parte final, un caballo apareció de pronto en una pradera entre los claros del bosque, relinchando y trotando a nuestro lado durante unos instantes. Fue una última imagen inesperada antes de llegar al valle.

Llegamos de nuevo al camping El Forcallo bastante cansados, después de haber porteado todo el material de vivac durante dos días, pero con la satisfacción de haber completado una actividad muy especial. Una buena Coca-Cola antes de volver a Boltaña puso el punto final a la jornada.

Para cuatro de los participantes habían sido sus primeros ocho tresmiles; para todos, una experiencia de montaña compartida, intensa y difícil de olvidar. Ocho cumbres, una noche en las Espadas y una de las crestas más espectaculares de los Pirineos.

Arán Lozano 

 

Cumbres ascendidas

* Forqueta — 3.007 m
* Forqueta SE — 3.004 m
* Diente Royo — 3.010 m
* Pavots — 3.121 m
* Pico de las Espadas — 3.332 m
* Tuca de Llardaneta — 3.311 m
* Tuqueta Roya — 3.273 m
* Posets — 3.375 m















lunes, 14 de septiembre de 2026

Sobrarbe, tierra de cereal: ruta por los molinos del río Susía (Crónica)

32 compañer@s realizaron este recorrido que sirvió también para visitar el Museo Paleontológico de Lamata y la iglesia de Olsón


Parece ser que ya desde el siglo XVI se documenta la presencia de molinos en el río Susía, entre Mondot, Olsón, Jabierre de Olsón y Ligüerre de Cinca. Se citan hasta seis, que dan idea de la pujanza económica y la importancia del cereal en esta zona de Sobrarbe. Con la llegada de nuevas tecnologías y maquinaria, fueron decayendo poco a poco, hasta que a mediados del siglo XX dejó de funcionar el último.


En la salida senderista de esta sábado 12 de septiembre de 2026 vamos a visitar tres de ellos. Comenzamos la ruta en Jabierre de Olsón. Dejamos los coches en el nuevo aparcamiento frente a la fuente y la pista que baja al río Susía, por el que caminaremos en dirección oeste, hacia Mondot y Olsón. El río en esta época del año y sobre todo con el verano tan caluroso y seco que hemos padecido, está totalmente practicable, baja muy poca agua. Enseguida encontramos el primero de estos ingenios hidráulicos, el molino Suelo. Con el paso del tiempo y la falta de actividad y cuidado, ha ido arruinándose, invadido por la maleza y los derrumbes; las zarzas y los escombros no dejan ver lo que debió de ser la sala de molienda y el cárcavo por donde desaguaba el río Susía. La casa del molinero sigue en pie, ha sido adquirida y arreglada en los últimos años.


Continuamos río arriba dejando a la izquierda el barranco Sanchíls (donde volveremos luego)
hasta el molino Villacampa, el que se encuentra en mejores condiciones, la botana
perfectamente visible, la casa en pie, con una inscripción en la puerta: “Molino harinero de
Pilar Latre vd Lacambra a 8 del 9 de 1943”. Desde allí por un corto tramo de pista muy bien
indicado, llegamos por el barranco Sanchíls al molino López, donde hacemos una parada para
el almuerzo a la sombra al lado de las gorgas,delante de la casa, que se ve muy arreglada,
aunque no así la parte del molino. Más tarde, seguimos por el camino indicado hacia Olsón,
pasando por La Almunia y Fuencalientes.


Al llegar a Olsón, subimos a la iglesia de santa Eulalia, conocida como la “catedral de Sobrarbe”, porque verdaderamente es un templo espectacular, declarado Bien de Interés Cultural, construido en el siglo XVI. Hemos podido admirarla no sólo por fuera -su preciosa portada renacentista, la torre campanario con unas vistas impresionantes de Sobrarbe- sino también por dentro: el magnífico retablo en piedra del siglo XVII dedicado a la santa, las pinturas maravillosas de guirnaldas de flores del XVIII, el zócalo de cerámica de Muel, los perfectos palíndromos a los lados del altar en los que se lee en todas las direcciones posibles “Santa Eulalia ora pro nobis”.


Continuamos nuestra caminata desde la plaza de arriba de vuelta hacia Jabierre de Olsón por la pista de Los Planos. Llegamos al vértice geodésico que indica una altura de 634m y desde donde se admira un panorama precioso desde el Turbón al Tallón. Finalmente, el grupo de 32 senderistas llegamos siguiendo la pista a Jabierre y acabamos el recorrido de 12 km y 430m de desnivel.


Pero todavía no hemos finalizado la jornada, porque al pasar por Lamata, Jesús Cardiel, mentor y propietario de Museo Paleontológico, nos ha preparado una visita guiada, por el espacio que ocupa en casa Román, aprovechando el patio y las bodegas abovedadas. Pudimos conocer con él cómo era el delta de Sobrarbe en la época de Eoceno, hace unos 54 millones de años, cuando nuestra comarca era algo parecido a una zona tropical, con tortugas enormes, tiburones, cocodrilos, (el conocido “cocodrilo de Lamata” Arambourgia gaudryi) corales, plantas…una completa exposición que nos ayuda a disfrutar aún más el día tan majo que hemos pasado.


Begoña Campo








Las fotografías son de Manolo, Susana y Petri






















Más fotos:

https://photos.app.goo.gl/Q78nVpdcAYvXQ3Ro8 (Manuel Hernández)

https://photos.google.com/share/AF1QipMeYt0f300y5mifYMY1Zr8kR6f-KUxclB3RyrsdLHxhm4crrYgEUze0U9mkigrMsA/photo/AF1QipM8dCPPHDNMbSJppJ0neOQzfvVExTksgPr0Hn-r?key=d2RKd1pLZlFkZ3gzREhJaEl2aHBkQVRlXzZpT19R (Petri del Moral)


miércoles, 9 de septiembre de 2026

¡Que no se acabe el verano! Nueva jornada barranquista en el Aguaré de Canfranc... (Crónica)

 La sección de barranquismo del Club de Montaña Nabaín realizaba una salida al barranco de Aguaré -también conocido como Añazas- en Canfranc. Se trata de un bonito afluente del río Aragón, muy frío en el deshielo, y con un acusado estiaje en verano... Esta es la crónica de esta jornada en que participaron una decena de compañer@s, ...apostando por que no se acabe el verano...

 

Ya va terminado el verano y con él, las actividades más refrescantes y acuáticas de cuantas organiza el club. Continuarán caminatas, escaladas y seguro que numerosas actividades. Comenzarán a salir de trasteros y armarios esquís y raquetas de nieve. Unas actividades reaparecen y otras van disminuyendo. Y este pasado fin de semana tuvo lugar uno de los que será de los últimos (muy a pesar de todos los participantes) barrancos de la temporada.

Siempre con buena disposición y con mejor humor emprendimos este sábado el ataque al barranco de Aguaré, reuniendo en esta ocasión a un grupo ya de amigos, algo más reducido de lo habitual.

Situado a escasos kilómetros de la población de Canfranc, este precioso barranco esta dividido en tres tramos perfectamente señalizados, asequible para todo tipo de barranquistas. Se optó por hacer la parte de el Aguaré medio.

Una ascendente aproximación de algo más de media hora a través de un agradable y bonito bosquecillo nos lleva, acalorados, hasta el inicio de este tramo.

Conocedores de lo caluroso, seco y duro que ha sido este verano, no nos sorprendimos mucho al comprobar la escasez de agua que apenas corría, casi seco por completo, por el cauce, por lo que se decidió que practicaríamos el descenso sin enfundarnos los neoprenos. La temperatura era agradable y si llegaba el caso en el que tuviéramos que mojarnos, tal como más tarde ocurriría, no nos importaría mucho hacerlo.

Empezamos con un primer rápel de unos ocho o nueve metros a partir de uno de los varios muros de contención construidos a lo largo del barranco. Una vez adentrados no podemos dejar de admirar este formidable cauce, que nos muestra, a través de sus grandes rocas pulidas por el agua, sus gran cantidad de árboles y troncos clavados, la fuerza que este torrente debe tener en su máximo esplendor.

 

A partir de ahí, innumerables destrepes, que con algo más de agua podrían haber sido toboganes o saltos, nos entretienen y nos divierten, máxime cuando nos encontramos con grandes pozas que hacen inevitable algún más que refrescante chapuzón y aunque conseguimos evitar alguna poza de considerable tamaño gracias a un buen rápel guiado que nos salvó de mojarnos -sin duda- completamente, no nos importó en otras ocasiones empaparnos. Más de una docena de encadenados rápeles de desiguales dimensiones y dificultad, completan este tercio del Aguaré que hacen muy entretenido y divertido el final del barranco, que concluye con tres grades rapeles, haciéndonos disfrutar con cada descenso.

Acabamos, tras varias horas el recorrido, prácticamente a cinco minutos de donde dejamos aparcados nuestros coches, lo cual se agradece. Nos despojamos de los equipos y raudos nos acercamos a un bar en Villanúa para celebrar la magnifica jornada. No sin antes pensar en las ganas de volver a descender este hermoso y abrupto barranco, pero esta vez, con algo más de agua.

Enrique Caminos




Las fotografías son de Inés y de Mauri.

 





Insectos... Charla y taller sobre esa pequeña fauna que tanto desconocemos (Actividades para adult@s y para niñ@s)

Los días 12 y 13 de septiembre la sección de Medio Natural del Club de Montaña Nabaín organiza en Boltaña dos actividades sobre una de las partes -en general- más diminutas de nuestra fauna. Y de las más diversas y variadas: Los insectos constituyen el 80% las especies conocidas. 

Pero en este fin de semana nos acercaremos también a otros integrantes de su familia animal: la de  los artrópodos  -que incluye también arañas, crustaceos,...- y que se caracteriza por ser animales invertebrados, con esqueleto externo, apendices articulados...

Vamos, que vamos conocer  mucho más la vida de esos "bichitos' que están tan presentes en nuestras excursiones ...y en nuestra vida cotidiana

 

🕷️ Artrópodos, la fauna desconocida

 Charla para todos los públicos

¿Sabemos realmente quiénes son los pequeños seres que viven a nuestro alrededor? Arañas, insectos y otros artrópodos forman parte esencial de nuestros ecosistemas, aunque muchas veces pasan desapercibidos o los conocemos simplemente como «bichos».

En esta charla, Benito Campo, fotógrafo de naturaleza, naturalista y miembro de la sección de Medio Natural del Club de Montaña Nabaín, nos acercará al fascinante mundo de los artrópodos desde una perspectiva divulgativa y accesible para todos los públicos.

Descubriremos algunas de sus curiosidades, su diversidad, sus formas de vida y, sobre todo, el importante papel que desempeñan en los ecosistemas. Una oportunidad para aprender a mirar de otra manera a esos pequeños animales que comparten con nosotros nuestros pueblos, bosques y montañas.

📅 Sábado 12 de septiembre
🕢 19:30 h
📍 Palacio de Congresos de Boltaña

Organiza: Club de Montaña Nabaín
Colabora: Ayuntamiento de Boltaña

Una charla para acercarnos a una fauna que tenemos mucho más cerca de lo que pensamos. 🐝🕷️🪲🌿

 

 🐞 Taller «Hotel» de insectos

 

¿Qué pasaría si pudiéramos construir un hotel para nuestros pequeños vecinos?

El próximo domingo 13 de septiembre, los niños y niñas podrán descubrir el fascinante mundo de los insectos y otros pequeños invertebrados a través de una actividad práctica, divertida y pensada para aprender jugando.

Durante el taller conoceremos algunos de estos animales, sus formas de vida y la importancia que tienen en los ecosistemas. Después nos convertiremos en constructores de hoteles de insectos, preparando diferentes «habitaciones» con materiales naturales como piñas, palitos, hojas, cortezas o pequeños refugios, pensando en las necesidades de los distintos huéspedes.

Porque estos pequeños animales cumplen funciones fundamentales: algunos polinizan las plantas, otros ayudan al control biológico de plagas en huertos y cultivos, y muchos forman parte esencial de las cadenas alimentarias y del funcionamiento de los ecosistemas. 

Una actividad para aprender a mirar de otra manera a esos pequeños seres que tenemos mucho más cerca de lo que pensamos y descubrir que cuidar la biodiversidad también consiste en dejar espacio para los más pequeños. 🌿🐝🐞🕷️

📅 Domingo 13 de septiembre
🕙 10:00 h
📍 Local social de Margudgued
👧🧒 Para niños y niñas de 4 a 12 años
⏱️ Duración aproximada: 1 hora y 30 minutos
⚠️ Plazas limitadas: 14

[Actualización 11/09/26, 14h.: Inscripción en lista de espera. En caso de haber plaza te avisaríamos"    Inscripción ]

L@s niñ@s deben estar acompañad@s

Organiza e imparte: Club de Montaña Nabaín
Colabora: Asociación de Vecin@s de Margurgued y Ayuntamiento de Boltaña

martes, 8 de septiembre de 2026

La carrera ‘O Viento Rondador’ abre una nueva etapa en su edición de 2026

 Este trail de la comarca de Sobrarbe, organizado por el Club de Montaña Nabaín y el Ayuntamiento de Boltaña, se celebrará en esta localidad el próximo 26 de septiembre

Senderos tradicionales recientemente reabiertos -algunos expresamente para la carrera- forman parte de sus dos recorridos: La Vuelta a Nabaín (23K, +1450m) y Caminos de San Chil (10Km, +425m)

Las carreras infantiles y un amplio programa de actividades para los amantes de la montaña y la naturaleza completan la propuesta para todo el fin de semana

 

La carrera de montaña ‘O Viento Rondador’ abre una nueva etapa en su edición de 2026. Esta cita que toma su nombre de la canción de la Ronda de Boltaña recorre espacios naturales y pueblos de la zona central de Sobrarbe, como en sus doce ediciones anteriores, pero con nuevos recorridos -que transitan por caminos recién recuperados-, con un renovado programa -que ofrece propuestas para todo un fin de semana- y con nueva fecha: El 26 de septiembre se celebrará esta cita que pasa en su decimotercera edición de la primavera al inicio del otoño. Eso sí, la plaza mayor de Boltaña volverá ser el punto de referencia de esta iniciativa que organizan el Club de Montaña Nabaín y el Ayuntamiento de esta localidad.

La Sala de Prensa de la Diputación Provincial de Huesca acogía este martes, 8 de septiembre, la presentación de esta nueva edición del trail sobrarbés. Carlos Sampériz, diputado delegado de Cultura de esta institución hacía de anfitrión en este acto en el que participaban José María Giménez, alcalde de Boltaña; Juan Rodríguez Bielsa, presidente del Club de Montaña Nabaín y Fernando Sarrablo, director de la carrera y responsable de trail del esta entidad deportiva; acompañados por Elena Palacios, corredora de montaña, integrante del equipo organizador de la prueba y concejala del Ayuntamiento de Boltaña; y Raúl Nasarre, igualmente integrante del equipo organizador de la prueba y concejal del Ayuntamiento de Boltaña.

La carrerra de montaña ‘O Viento Rondador’ lleva 12 años mostrando la riqueza del entorno natural de esta localidad de Sobrarbe y ofreciendo actividad deportiva y encuentro social a cientos de corredores y amantes del montañismo. En la edición de 2026 esta prueba incorpora muchas novedades sobre su diseño tradicional.


 

Recorridos

La carrera cuenta con dos recorridos, la Vuelta a Nabaín (23K, +1450m) y Caminos de San Gil (10Km, +425m). Ambas se han diseñado en gran parte sobre senderos tradicionales que han sido recuperados recientemente, ya sea por la labor de asociaciones de a comarca -como el camino a Moriello por San Fertús, que incorpora la 23K-, ya sea por la labor institucional -como el que sube a la ermita de San Chil, que forma parte de la 10K-, o ya sea abiertos expresamente para la carrera, por los voluntarios del Club Nabaín -como numerosos tramos de la 10K.


La 23K parte de Boltaña para dirigirse a Ascaso y de allí subir a Nabaín por un tramo del recorrido habitual de ediciones anteriores. La novedad este año es que se llega hasta la misma cumbre -un lugar de espectaculares panorámicas de las montañas de Ordesa y de gran parte de Sobrarbe- dirigiéndose hacia el norte por las fajas que miran hacia Yeba, para bajar después hacia Moriello de San Pietro y, descender hacia Boltaña por el camino que se dirige a San Fertús, concluyendo en la plaza de Boltaña. (Track)


 

La Camino de San Gil sale de ese mismo lugar, para girar sobre el cerro del castillo de Boltaña volviendo a la parte baja de esa localidad por el barranco de Cañimars, para después remontar hacia la ermita de San Chil, recientemente rescatada de entre la maleza, situada en un bonito mirador sobre el cauce bajo de Ara. Siguiendo el filo del monte sobre el que se asienta, se enlaza con el camino de Coda Sartén, para volver hacia el Oeste y retornar hacia el norte de Boltaña por nuevos senderos, volviendo a recorrer parte del barranco de Cañimars para subir hacia la plaza Mayor a la que se llega por las pintorescas calles del casco viejo boltañés. (Track)

 


Las inscripciones siguen abiertas para ambas aquí


Programa

Para los corredores más jóvenes se han preparado carreras infantiles por edades, acompañadas por talleres, chocolatada y música.

Para los mayores también hay espacios de convivencia, como la tradicional comida en la plaza, previa a la entrega de trofeos, y espacios con música.

Pero el programa no se limita al sábado 26. El viernes 25, en paralelo a la entrega de dorsales, se realizará una charla -a las 19:30 horas en el Ayuntamiento- sobre el proceso la recuperación de senderos tradicionales en Sobrarbe, una labor que ha recuperad un importante patrimonio y ha abierto infinitas posibilidades para deportes como el senderismo, la bicicleta de montaña o el trail.

Y el domingo 27 se ofrecen a los participantes, acompañantes y otras personas interesadas distintas iniciativas para conocer y disfrutar del entorno de Boltaña y de Sobrarbe. Un paseo guiado por esa localidad, una salida de trail para descubrir otros caminos de su entorno, y una salida senderista -coincidiendo con el Día del Senderista de 2026- que irá desde Yebra y Fanlillo a Fiscal, uniendo las cuencas del Basa y del Ara, son las alternativas.

Programa 


Colaboraciones

Los voluntarios de Boltaña y de otras localidades son uno de los activos principales de esta iniciativa deportiva y social. Además el Ayuntamiento y el Club de Montaña Nabaín cuentan para sacarla adelante con la colaboración de entidades como la Diputación Provincial de Huesca, con los patrocinios del Super de Boltaña -empresa especializada en productos cárnicos de Sobrarbe y otros productos de alimentación de la zona- y de Naturelinen, lavandería industrial asentada en la localidad anfitriona; y con aportaciones y colaboraciones de la Federación Aragonesa de Montañismo, de Almunia Constructora, del hotel Monasterio de Boltaña, de NutriSobrarbe -espacio dietético vinculado a la Farmacia de Boltaña-, de la Comarca de Sobrarbe, y de la asociación Juventud Pelaire, entre otras entidades que siguen sumándose.

Más información

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 Intervenciones en la presentación en Huesca


 Carlos Sampériz ha destacado que durante doce años esta carrera ha sabido aunar “deporte, naturaleza y territorio en un escenario privilegiado”, en una comarca que, señalaba, reúne “unas condiciones extraordinarias” para la práctica de las actividades de montaña. “Que ‘O Viento Rondador’ quiera renovarse después de doce ediciones demuestra que esta prueba tiene ganas de seguir creciendo, mejorar y de ofrecer algo diferente”, añadía.

José María Giménez ha resaltado la voluntad de esta prueba de “rondar” el municipio de Boltaña, “que tiene 140 kilómetros cuadrados y 1.100 habitantes y unos sitios maravillosos para poder visitar”. Un evento como éste, añadía, “sirve para hacer patrimonio, cultura, comarca, pueblo y economía”, recordando que es una muestra más de la vitalidad de Sobrarbe, un territorio donde, decía, “somos pocos y, sin embargo, hacemos muchas cosas”.

El presidente del Club de Montaña Nabaín, Juan Rodríguez Bielsa, resaltaba por su parte que ‘O viento Rondador’ tiene una voluntad deportiva, pero también de dinamización de una comarca de las más despobladas de Europa como es Sobarbe y de divulgación de sus espacios naturales y que por ello plantea un programa para todo el fin de semana con actividades divulgativas, deportivas, lúdicas y turísticas complementarias, entre las que destacan las actividades y carreras infantiles y una ruta para celebrar el Día del Senderista. También destacaba el papel de los voluntarios, patrocinadores y colaboradores. Y la gran labor de recuperación de senderos para la carrera, que permiten una gran diversidad en sus rutas: “desde fajas vertiginosas a bosques con quejigos centenarios’.  

Agradecimiento: Como presidente del Club quiero agradecer públicamente desde esta página el trabajo y aportaciones de todas las personas que han sacado adelante 'O Viento Rondador' durante estos 12 años; y, por supuesto, también el de todas las que lo están haciendo ahora para impulsar esta nueva edición y esta nueva etapa, para que esta iniciativa siga dando deporte, convivencia, naturaleza y alegría a mucha gente. 
                                                                      Juan Rodríguez Bielsa 

Fernando Sarrablo, director de la carrera, ha explicado los pormenores de las pruebas competitivas, y de sus recorridos; resaltando el amplio porcentaje de senderos recuperados en el último año y medio que incluyen y la amplia renovación de las rutas propuestas en relación a ediciones anteriores. “Estamos orgullosos de haber podido rehabilitar los caminos que diseñaron nuestros antepasados para ir de un pueblo a otro” y de poder darles esta nueva utilidad para el disfrute de nuevas generaciones.

Elena Palacios, que además de integrante del equipo organizador de la prueba y concejala es corredora de montaña, destacaba la belleza de la carrera, “muy bonita y muy dura también” decía en referencia a la 23K.  Y se mostraba convencida de que “hará disfrutar a todos los corredores que van a saber apreciar la belleza que ofrece”. También destacaba el papel dinamizador de esta iniciativa, que “hace pueblo y une a las gentes que allí habitamos, consiguiendo la implicación de personas de todas las edades”, y la labor que desarrolla una entidad social como el Club Nabaín que contribuye a activar la comarca con sus actividades a lo largo de todo el año.