Las cimas de San Salvador y Cuculo formaron parte de un recorrido circular desde Santa Cruz de la Serós
La cuidada localidad de Santa Cruz de la Serós era el punto de partida de la salida de este domingo. Engalanada como siempre con sus iglesias románicas, su arquitectura tradicional pirenaica y su bonito entorno natural, moldeado durante siglos por agricultores, ganaderos, carboneros y leñadores, esta localidad jacetana nos recibió con una soleada mañana. Allí acudimos un buen número de sobrarbeses (de nacimiento, de ascendencia, de adopción o de vocación) del Club de Montaña Nabaín, venidos desde Sobrarbe o desde la emigración; y las gentes de la ‘plana’ de Huesca del Club Anayet, para compartir una jornada de montaña y conocimiento mutuo.
Nuestros guías -Miguel, Ricardo y David- diseñaron un recorrido que nos llevaría a las máximas alturas de la Sierra de San Juan de la Peña sin renunciar a su rico patrimonio -con sus monasterios como elemento destacado- ni a las panorámicas de sus distintas vertientes. Y treinta y cuatro montañeros y montañeras les seguimos en la que sería una jornada marcada por el buen ambiente y unas condiciones ideales para la práctica del senderismo.
Tras atravesar
el núcleo urbano y cruzar un pequeño puente, el grupo toma la senda
que, desde los primeros compases, comienza a ganar altura hacia el
sur. A medida que avanza la ascensión, las vistas sobre el Pirineo
se abren imponentes, regalando estampas de gran belleza. En un cruce
señalizado que ofrece acceso tanto al monasterio viejo como al nuevo
de San Juan de la Peña, nos dirigimos primero, en un suave descenso,
al enclave más antiguo, donde se realiza una breve parada para tomar
fotografías. Un corto tramo de carretera —de unos 200 metros—
conduce de nuevo a la senda en dirección al monasterio nuevo.
Ya
en la pradera de este último, aprovechamos para hacer un alto en el
camino y reponer fuerzas. La marcha continua posteriormente por una
pista forestal y un camino que se dirigen a la ermita de San
Salvador. Este tramo, uno de los más agradecidos del itinerario,
discurre por la cresta, ofreciendo amplias panorámicas tanto del
Pirineo nevado al norte, como del Prepirineo al sur, con Riglos y
Peña Rueba, flanqueando el cauce del Gállego, y las sierras de
Gratal, Loarre o Santo Domingo.
Desde el collado
cercano se abrían dos alternativas: la ascensión al monte Cuculo o
el descenso por el barranco de las Carboneras. Una parte del grupo
emprendió la bajada, adentrándose en un entorno de hayedos que, con
los colores propios de la estación y el sonido constante del agua,
ofrecía un cierre de recorrido especialmente evocador. Otra parte
optó por alcanzar la cima del Cuculo, máxima altura de la sierra,
ganando nuevas panorámicas del valle del Aragón. El descenso lo
realizaron por La Ralla, siguiendo el filo de esta montaña, hasta
adentrarse en su parte baja en un denso bosque de
carrascas.
Finalmente, ya de regreso en la localidad,
ambos grupos se reunieron de nuevo, dando por concluida una jornada
de montaña completa, compartida y muy disfrutada.
Miguel Sánchez y Juan R. Bielsa (Club de Montaña Nabaín)

















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