Diecisiete compañeros participaron en esta ruta, que forma parte del programa conjunto de senderismo CAS-NABAÍN, NABAÍN-CAS
Aunque el calor de los días previos nos apuraba, la
caminata de este domingo 31 de mayo ha sido una gozada. Justo la tarde
de antes llovió abundante en Lecina, así que esa mañana nos encontramos
con el suelo húmedo y fresquete, los colores vivos y brillantes de
imponentes caixigos y carrascas, y aun tuvimos la gran suerte de estar
acompañados todo el camino por el perfume del tremoncillo, el romero,
las higueras, algunas tileras y madreselva.
Estamos
en el Parque Natural de los Cañones y la Sierra de Guara y nuestro
compañero del CAS Jesús Molinero, va a guiarnos desde Lecina por
caminos tradicionales de esta parte sur de Sobrarbe, los pueblos que
forman el municipio de Bárcabo: Almazorre, Bárcabo, Betorz, Eripol,
Hospitaled, La Coloma, Lecina, Santa María de la Nuez y Suelves, con un
patrimonio cultural y medioambiental extraordinario. Pero hoy nos
vamos a centrar en el recorrido por algunas de las casetas de pastor en
el entorno de Lecina-Betorz, construidas con la técnica de la piedra
seca, reconocida como patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año
2018.
La cabañera que
desde valle Vio, La Solana y valle de Broto atraviesa la sierra de
Sevil se utilizó durante años para bajar el ganado a pasar el invierno
en tierra plana. Es en esta ruta donde encontramos las casetas de
pastor: refugios de tormentas, calor, cansancio; guarda de herramientas
si es preciso. Construidas con lo que había a mano, como en muchos
otros lugares del planeta y desde hace miles de años: piedra y nada más,
sin cemento ni argamasa, excepto barro en alguna cubierta de buxo o
cañizos. Piedras bien recortadas, trabajadas y mejor colocadas en los
muros; losetas que van cerrando por aproximación una falsa bóveda; a
veces una puerta adintelada y un par de troncos como vigas. Así es el
sencillo y a la vez complejo ingenio y sabiduría de nuestros
antepasados.
En nuestra
caminata salimos de Lecina por la carretera en dirección a Betorz.
Enseguida encontramos las casetas de Buixitars y Colupeses. Pero los
carteles que las deberían anunciar y explicar están borrados o muy
estropeados, la información no se puede leer. Urge que los responsables
los repongan y con materiales que resistan mejor la intemperie.
Continuamos
hacia la caseta de la fuente de Laspuña de Betorz, almorzamos allí,
debajo de unos caixigos impresionantes y seguimos por el PR –HU-57 en
dirección a Lecina, asombrados por los muros de piedra seca que marcan
el camino y las fajetas. Algún tramo se va cayendo y da mucha pena que
así sea. El Geoparque de Sobrarbe organiza todos los años un taller de
formación de piedra seca, cuyo objetivo es recuperar y salvaguardar la
técnica y las construcciones.
Periacha,
Plana Blanca, San Clemién, San Juan son las últimas casetas que Jesús
Molinero nos enseña y explica. Nos cuenta que ha acompañado muchas veces
a grupos de arquitectos que vienen a conocerlas, medirlas, estudiarlas,
porque su valor es enorme, un tesoro que se ha de catalogar y cuidar.
El
calor ya va fuerte y llegamos a Lecina, pero no nos podemos refugiar
debajo de la carrasca milenaria, elegida árbol europeo del año en 2021,
sólo nos podemos acercar a admirarla, han tenido que protegerla,
algunos sin talento no tienen mejor ocurrencia que subirse a los camales
y llevarse ramas como souvenir.
Nuestra ruta ha durado 4 horas y media. Hemos caminado 9,450km, con un desnivel positivo de 258m y negativo de 314m.
Begoña Campo














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