Las aguas suterráneas protagonizan esta salida espeleológica del Club de Montaña Nabaín
La sección de Espeleología del Club de Montaña Nabain volvió a ponerse el casco y el frontal para disfrutar de una jornada bajo tierra con la visita a la Sima del Rebeco, en el entorno de Villanúa [cuyo nombre local parece ser 'Fuen de Candalo'].
El punto de encuentro fue a las 11:00 horas en Villanúa. La actividad comenzó con una aproximación corta hasta la cavidad, lo que permite que la mayor parte de la jornada se concentre en la progresión subterránea. Tras los primeros tramos, en los que fue necesario utilizar la cuerda, el recorrido nos llevó poco a poco hacia el interior de la montaña.
Una vez abajo, la actividad siguió el curso activo del río, avanzando por una cavidad en la que el agua es uno de los grandes protagonistas. El recorrido nos llevó hasta una zona en la que el cauce acaba sifonándose, con aguas frías y cristalinas, además de diferentes pasos que hacen que la progresión sea variada y entretenida.
Durante el recorrido encontramos también algún laminador inclinado y pasos algo estrechos, junto a bonitas formaciones que recuerdan por qué la espeleología ofrece una manera tan particular de descubrir y disfrutar de la montaña. No se trata únicamente de alcanzar una cima o recorrer un sendero: bajo nuestros pies existe otro paisaje, silencioso y cambiante, que merece ser conocido y sobretodo respetado.
Esta salida es también una muestra del crecimiento progresivo de la sección de Espeleología del Club de Montaña Nabain. Poco a poco se van incorporando nuevas personas y se van poniendo en marcha más actividades, con la intención de seguir acercando esta disciplina a quienes tienen curiosidad por conocerla.
Desde el club animamos a todas aquellas personas interesadas en la espeleología, tengan o no experiencia previa, a acercarse y participar en las próximas actividades. Ya estamos trabajando en nuevas propuestas, entre ellas alguna jornada técnica y un fin de semana dedicado a la espeleología, que permitirán aprender, compartir conocimientos y seguir descubriendo el mundo subterráneo.
Y si algo tuvo de especial esta jornada fue precisamente compartirla con personas de perfiles muy diferentes, desde quienes están dando sus primeros pasos hasta auténticos veteranos de la actividad. Porque la espeleología demuestra que las ganas de explorar no entienden de edades: durante la salida tuvimos la oportunidad de compartir cueva con compañeros que, con 70 años, continúan entrando bajo tierra con la misma ilusión.
Una jornada más de montaña, de agua, de roca y, sobre todo, de compañerismo. Una pequeña muestra de todo lo que la sección de Espeleología del Club de Montaña Nabaín tiene todavía por descubrir.
Elena Granados













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