El Club de Montaña Nabaín realizaba una salida promocional de
espeleología descendiendo a varias cuevas de esta zona del Sistema
Ibérico
En esta ocasión
salimos del Pirineo para irnos al Sistema Ibérico. La bonita zona
del Cañón del Río Lobos es nuestro destino. Y dentro de ella, su
belleza más recóndita. La que está bajo la tierra. Hacía meses
que teníamos pendiente esta salida promocional de espeleología del
Club de Montaña Nabaín. En la localidad soriana de San Leonardo nos
juntamos todo el grupo. David, buen conocedor de las simas de toda
esta zona, nos ha preparado un suculento programa para este fin de
semana que comenzamos degustando unos torreznos.
El sábado nos
encaminamos a Santa María de las Hoyas. Los pinares de Las
Covatillas -y sus múltiples cavidades subterráneas- son nuestro
objetivo. Pasamos por delante de la sima que da nombre al sector,
Covatillas, una curiosa dolina que se hundió pero a la que se puede
bajar andando para ver su interior. Nos acercamos a ver la Sima del
Majuelo, con su boca cerrada por desprendimientos, pero que
practicamente conecta con la sima del Horcón, que vamos a visitar.
Allí, instalamos dos vías para el descenso a la galería. Es una
cueva pequeña, con unos 60 metros de recorrido subterráneo, pero
muy bien decorada por múltiples formaciones calcáreas.
Le dedicamos un
tiempo, aprovechando unos para refrescar técnicas, dejando otros
instalando un pasamanos permanente en el destrepe de una de las
galerías, y disfrutando todos de los espeleotemas que nos ofrece el
recorrido. En la zona de bloques que enlaza con la dolina del Majuelo
David mide el oxígeno, pero no hay cambios significativos. Parece
que en ocasiones es escaso en ese tramo.
Tras remontar el
pozo de entrada y, después de comer en el pinar, nos dirigimos a una
de las cuevas clásicas de esta zona: Candelones. Aunque algunos
compañeros ya la conocen su belleza invita a repetirla. Tras rapelar
para acceder a ella, infinidad de pequeñas estalactitas nos reciben
cubriendo por completo los techos de su primera sala. Brillos de las
gotas de agua que se escurren en sus extremos y de los minerales que
las conforman, dibujan una inmensa constelación sobre nuestras
cabezas.
Bajamos por el caos
rocoso y resbaladizo para remontar a un balcón por la izquierda,
disfrutando de las caprichosas formas que se han ido generando en sus
paredes, techos y suelos. Una nutrida colonia de murciélagos
permanece tranquila a nuestro paso. Tras las fotos de rigor y después
de comentar todos los detalles de la visita, salimos para afuera.
Para rematar la
jornada nos dirigimos a la cavidad conocida como MA-11. Una entrada
aérea, que puede intimidar a los menos acostumbrados a las
verticales nos recibe. Rematamos este primer tramo de descenso
haciendo un péndulo para situarnos en una galería lateral, que nos
lleva a otro abismo vertical. El rápel nos deja en unas bonitas
galerías, cuya belleza no deja de sorprendernos. Cuando acabamos de
remontar las cuerdas fijas el sol ya quiere esconderse.
Ha sido un estupendo
día, que además de estar lleno de actividad deportiva y de belleza
natural, nos ha permitido continuar compartiendo y perfeccionando
técnicas -cada cual desde su nivel- para seguir avanzando. Una buena
cena, con productos y especialidades de la zona será el cierre
perfecto para esta jornada.
Ya es domingo. Algún compañero se tiene que ir ya. Y para
poder combinar los viajes de vuelta del resto , a
distintos lugares y con distintos compromisos, decidimos dejar
nuestros proyectos en la zona de Nafría para otro viaje. Y dedicamos
la mañana a la sima de la"Leona". Una estrecha abertura en
la ladera le da acceso. Un rápel con un fraccionamiento nos llevará
hasta una ventana desde la que rapelamos un nuevo tramo. Toca
remontar después por el lado contrario aprovechando alguna
instalación fija que han dejado nuestros predecesores. Entre
formaciones multicolores avanzamos hasta una zona profusamente
decorada donde -entre tantas bellas opciones- tratamos de vislumbrar
el perfil de una leona. Es una cueva muy agradecida, que nos servirá
de estupendo broche del fin de semana.
Después de remontar
las instalaciones compartimos comida en el exterior. Contentos y
agradecidos -con la naturaleza que nos brinda estos lugares y con los
compañeros y compañeras que nos facilitan estas experiencias y
aprendizajes- nos vamos contemplando los paisajes exteriores
dibujados por el Río Lobos (sin olvidar todo lo que ofrece unos
cuantos metros por debajo del suelo).
Gracias a David, Toni, Elena, a todos los organizadores y participantes, y también a la Federación de Espeleo. Ha sido un estupendo fin de semana.
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Fotos de David, Elena y Juan
Últimos momentos... Lástima que no estamos tod@s....:
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